Por Juan Pablo Ojeda
La detención de Daniel Alfredo N., conocido como “el Cubano”, representa un golpe relevante a la estructura operativa del Cártel de Sinaloa, uno de los grupos criminales con mayor presencia y capacidad logística en el país. Autoridades federales confirmaron que la captura se realizó en Sinaloa como resultado de trabajos de inteligencia coordinados por el Gabinete de Seguridad, enfocados en frenar el tráfico de drogas sintéticas hacia Estados Unidos.
De acuerdo con información oficial, “el Cubano” era el responsable de coordinar rutas, distribución y enlaces para el envío de este tipo de drogas al mercado estadounidense, un negocio que en los últimos años se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos del crimen organizado. Por este motivo, el detenido cuenta con una orden de detención provisional con fines de extradición a Estados Unidos.
En territorio estadounidense, Daniel Alfredo N. es señalado por delitos contra la salud, operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada. Además, es requerido por el Federal Bureau of Investigation, lo que subraya el nivel de prioridad que el caso tiene para las autoridades de ese país.
La captura se da en un contexto de creciente presión internacional para combatir el tráfico de drogas sintéticas, particularmente aquellas que cruzan la frontera norte y alimentan una crisis de salud pública en Estados Unidos. Desde el gobierno mexicano se ha insistido en que este tipo de detenciones forman parte de una estrategia para debilitar las redes financieras y logísticas de los grupos criminales, más allá de los liderazgos visibles.
Ahora, el proceso legal de “el Cubano” seguirá su curso conforme a los acuerdos de cooperación judicial entre México y Estados Unidos. En los próximos días se definirá si es entregado a las autoridades estadounidenses o si primero enfrenta cargos en territorio nacional, en un caso que vuelve a poner sobre la mesa la dimensión binacional del combate al narcotráfico.