La reunión, celebrada en instalaciones oficiales de la administración capitalina, abordó la viabilidad urbana del proyecto y la forma en que el estadio puede convertirse en un espacio abierto a la comunidad.
Clara Brugada destacó la importancia de que el nuevo complejo no sea únicamente deportivo, sino un lugar que incluya canchas de fútbol, básquetbol y voleibol, un centro acuático y áreas para adultos mayores, bajo el concepto denominado “Azul”.
En cuanto a la ubicación, las opciones principales son Azcapotzalco, cerca de la Refinería, con capacidad inicial para 45 mil espectadores y posibilidad de expansión, e Iztapalapa. Ubicaciones anteriores como Parque Bicentenario y Tlalnepantla quedaron descartadas por temas fiscales o de negociación.
El financiamiento del estadio estaría a cargo del propio club, con un presupuesto estimado de 350 millones de dólares, buscando garantizar un recinto moderno y funcional tanto para los aficionados como para la comunidad.
Históricamente, Cruz Azul ha carecido de un estadio propio. En los últimos años ha jugado como local en diversos recintos, incluyendo Estadio Banorte, Ciudad de los Deportes, Olímpico Universitario y Cuauhtémoc de Puebla, lo que ha reforzado la necesidad de un inmueble definitivo en la capital.
La expectativa generada por la reunión y los anuncios institucionales ha reactivado el interés de la afición cementera, que desde hace años sigue el anhelo de un estadio propio. Aunque aún no hay fecha oficial para la presentación del proyecto, la coordinación entre la directiva y el Gobierno de la CDMX marca un paso significativo hacia su realización.