Laura Itzel Castillo alista reforma de pensiones

Por Bruno Cortés

 

La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, arrancó la semana con un mensaje claro: el Senado está a la espera del proyecto de decreto que enviará la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para reformar el artículo 127 de la Constitución y poner un límite a las pensiones máximas de los servidores públicos.

¿De qué va esto en términos sencillos? El artículo 127 establece que ningún funcionario puede ganar más que la persona titular del Ejecutivo federal. Ahora, la propuesta busca reforzar ese principio pero en materia de pensiones. Es decir, que al retirarse, ningún servidor público reciba una pensión por encima de los topes establecidos. La lógica detrás es ajustar el gasto público y enviar una señal de austeridad: si se limita cuánto pueden recibir como pensión los altos funcionarios, el Estado reduce presiones financieras a largo plazo.

Castillo explicó que esta semana será clave porque el Ejecutivo también presentará la iniciativa de reforma electoral, y se definirá en qué Cámara comenzará la discusión. En el Congreso mexicano, cuando se propone un cambio constitucional, primero debe pasar por una Cámara de origen —puede ser Diputados o el Senado— y después ir a la revisora. Ahí empieza el jaloneo político, las reservas, las negociaciones y, eventualmente, la votación.

La agenda arranca con la reunión de la Junta de Coordinación Política, el espacio donde los coordinadores de los distintos partidos negocian qué temas avanzan y cuáles se frenan. Luego, la Mesa Directiva organizará formalmente el orden del día. Dicho de otra forma: ahí se decide qué se discute, en qué momento y bajo qué reglas.

Además de los temas de alto impacto económico y constitucional, el Senado también tendrá actividades administrativas y simbólicas. El Pleno elegirá a un nuevo secretario de la Mesa Directiva, posición que corresponde al Partido Acción Nacional, y celebrará una sesión solemne por los 40 años del Instituto Belisario Domínguez, órgano de investigación parlamentaria que elabora estudios técnicos para respaldar decisiones legislativas.

Un punto relevante será la participación de un representante de pueblos originarios y afromexicanos, quien tomará la palabra en una de las 69 lenguas indígenas. Más allá del simbolismo, se trata de abrir espacio formal en la tribuna a voces que históricamente no han estado al centro del debate legislativo.

En términos prácticos, lo que ocurra esta semana puede tener impacto directo en las finanzas públicas. Limitar pensiones altas no es solo un mensaje político; implica modificar reglas que afectan el presupuesto y la forma en que el Estado administra sus obligaciones futuras. Si la reforma avanza, necesitará mayoría calificada, es decir, el respaldo de dos terceras partes de los legisladores presentes y después la aprobación de la mayoría de los congresos estatales.

Así, entre reuniones internas, votaciones y actos solemnes, el Senado se prepara para discutir temas que tocan el bolsillo público y el diseño institucional del país. La discusión apenas comienza, pero el tono ya está marcado: austeridad, reformas estructurales y negociación política en el corazón del Congreso.

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