Durante su conferencia matutina, la mandataria capitalina aseguró que el gobierno local mantiene activos los protocolos de atención y vigilancia ante cambios bruscos de temperatura. Las declaraciones se dan luego de jornadas con descensos térmicos en distintos puntos de la ciudad, en el contexto del sistema frontal 37.
La titular de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC), Myriam Urzúa Venegas, informó que para la temporada invernal se pronosticaron 54 frentes fríos y que actualmente se transita por el número 37. Señaló que los días más fríos se registraron a finales de diciembre y durante enero, y que en los próximos días se prevé un aumento en las temperaturas, con máximas de entre 24 y 28 grados Celsius.
No obstante, pese al discurso de previsión, la funcionaria reconoció que hasta el momento no ha sido necesario trasladar a personas a los 76 albergues habilitados en la ciudad, con capacidad conjunta para 21 mil 510 personas. Esto abre cuestionamientos sobre el nivel real de afectación registrado y la eficacia de los mecanismos de detección de población en riesgo, especialmente personas en situación de calle.
De acuerdo con la SGIRPC, las acciones implementadas han consistido principalmente en recorridos y en la distribución de café caliente y frazadas en zonas altas. Los albergues, añadió Urzúa Venegas, se encuentran identificados en el Atlas de Riesgos de la Ciudad de México y pueden consultarse públicamente. Sin embargo, no se detalló cuántas brigadas participaron ni el número de personas beneficiadas con los apoyos.
El gobierno capitalino enfatiza que existe capacidad operativa suficiente ante cualquier eventualidad climática. Aun así, la ausencia de traslados a refugios y la falta de cifras desagregadas sobre atención directa a grupos vulnerables dejan pendiente una evaluación más precisa del impacto de las bajas temperaturas en la población.
Especialistas en gestión de riesgos han señalado en temporadas anteriores que la prevención no solo implica infraestructura disponible, sino también diagnósticos territoriales actualizados y coordinación interinstitucional efectiva para identificar a personas en riesgo antes de que se presenten complicaciones de salud.
Mientras la administración local insiste en que la ciudad está preparada y que el monitoreo meteorológico continuará hasta el cierre de la temporada invernal, el reto sigue siendo traducir la capacidad instalada en atención comprobable y oportuna para los sectores más expuestos a los efectos del frío.