Pemex reduce 20% su deuda y busca estabilizar sus finanzas

Por Juan Pablo Ojeda

 

En medio de uno de los debates más delicados para la economía mexicana, el gobierno federal puso sobre la mesa un dato que busca cambiar la narrativa alrededor de Petróleos Mexicanos. La Secretaría de Energía informó que durante 2025 Pemex logró reducir su deuda en un 20 por ciento, una de las disminuciones más importantes de los últimos años, y el anuncio se hizo desde el escenario político más visible del país: la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Para entender por qué este dato es relevante, hay que recordar que Pemex arrastra desde hace años una pesada losa financiera que ha limitado su capacidad de inversión, afectado su relación con proveedores y encendido alertas entre inversionistas. Reducir la deuda no es solo un ajuste contable; significa darle oxígeno a la empresa para que pueda operar sin estar permanentemente al borde del ahogo financiero.

De acuerdo con las autoridades, este avance no ocurrió por casualidad. Se logró mediante instrumentos financieros diseñados específicamente para estabilizar las finanzas de la petrolera y garantizar su viabilidad a largo plazo. Estas acciones forman parte del Plan de Fortalecimiento de Pemex 2025-2035, una hoja de ruta que busca algo más que apagar incendios: pretende ordenar las cuentas, mejorar la eficiencia operativa y respaldar proyectos estratégicos, como el fortalecimiento del sistema nacional de refinación.

En términos prácticos, una menor deuda también permite que Pemex cumpla de manera más puntual con sus compromisos. Pagar a tiempo a proveedores y acreedores no solo reduce conflictos legales y operativos, sino que manda una señal clave a los mercados internacionales: que la empresa está recuperando disciplina financiera y capacidad de gestión.

Desde la visión del nuevo gobierno, este paso es central para reposicionar a Pemex. La presidenta Sheinbaum y su equipo energético han insistido en que la empresa no debe verse solo como una petrolera endeudada, sino como un pilar estratégico para la soberanía energética del país, ahora con reglas más claras y finanzas más ordenadas.

Aunque el reto sigue siendo enorme, la reducción de la deuda abre una ventana de oportunidad. Para el gobierno, es una señal de que el modelo de rescate financiero puede empezar a rendir frutos; para la economía mexicana, un intento por equilibrar el peso simbólico y fiscal de Pemex con una gestión más responsable.

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