Ciudad de México, 14 de febrero de 2026. — En un episodio que sacudió a la estructura educativa del país, Marx Arriaga fue separado de su cargo como director general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), tras una serie de controversias relacionadas con los libros de texto gratuitos y cuestionamientos a su gestión. El cese derivó en una escena inédita: el funcionario se atrincheró en su oficina y fue desalojado con apoyo de policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.
De acuerdo con versiones oficiales, la decisión fue inmediata y estuvo vinculada a críticas acumuladas por el contenido y enfoque de los materiales educativos bajo su responsabilidad. El despido no solo evidenció tensiones internas en la dependencia, sino que abrió un nuevo frente de debate público sobre la política editorial de la SEP.
Resistencia y desalojo
Tras notificársele su destitución, Arriaga se negó a abandonar las instalaciones, lo que obligó a la intervención de elementos de seguridad capitalinos para retirarlo del inmueble. El hecho generó reacciones encontradas en el ámbito político y educativo, alimentando la polémica en redes sociales.
“¡A golpes no se mata la raíz!”
Horas más tarde, a las 17:00 horas, el exfuncionario convocó a una conferencia de prensa a través de X —antes Twitter—, donde denunció supuestas “violencias” en su contra por parte de la SEP y lanzó una frase que rápidamente se viralizó: “¡A golpes no se mata la raíz!”.
El caso fue difundido a nivel nacional por el periodista Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula, lo que amplificó el impacto mediático del suceso.
La destitución de Arriaga marca un capítulo más en la intensa discusión sobre el rumbo educativo en México y deja abiertas interrogantes sobre los cambios que podrían venir en la producción de libros de texto y en la conducción de la política educativa federal.