Kenia López Rabadán promete debate abierto a reforma electoral

 

En medio del ambiente político que ya huele a temporada electoral, Kenia López Rabadán salió a poner una línea clara desde la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados: la iniciativa político-electoral que envié la titular del Ejecutivo se discutirá sin prisas y escuchando a todos.

Traducido al lenguaje ciudadano: no habrá “fast track”. Es decir, no se aprobará una reforma en automático ni en unas cuantas horas solo porque venga respaldada por el gobierno. Si el proyecto llega al Palacio Legislativo de San Lázaro —que es donde inician muchas reformas—, se abrirán las puertas a organizaciones civiles, expertos, autoridades electorales y cualquier voz que quiera opinar sobre cómo deben organizarse las elecciones en el país.

¿Por qué importa esto? Porque las reglas electorales son, en pocas palabras, las instrucciones del juego democrático: cómo se cuentan los votos, quién vigila, cuánto se gasta y cómo se garantiza que tu voto realmente valga. Cambiar esas reglas no es menor. Por eso López Rabadán insiste en que siempre habrá tiempo para hacer reformas, incluso antes de que arranque formalmente el proceso electoral, siempre y cuando los cambios fortalezcan la democracia y no la debiliten.

En el fondo, el debate gira en torno a un tema sensible: el dinero. La diputada presidenta reconoce que ahorrar recursos públicos es positivo, pero advierte que la austeridad no puede convertirse en pretexto para recortar estructuras o mecanismos que garantizan elecciones claras y confiables. Dicho de forma sencilla, gastar menos no puede significar arriesgar la certeza de que tu voto será respetado.

La legisladora también fue cuestionada sobre la salida del exdirector general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, y ahí el tono cambió. Lamentó que, según su postura, el exfuncionario se negara a incluir de manera adecuada la lucha histórica de las mujeres mexicanas en los libros de texto. A partir de eso, planteó la necesidad de revisar con objetividad los materiales autorizados durante su gestión, particularmente los impulsados por Max Arriaga, para evaluar si reflejan una visión plural y respetuosa.

En términos políticos, lo que está sobre la mesa es doble: por un lado, la discusión de las reglas electorales en un contexto donde cada voto será clave; por otro, el debate sobre contenidos educativos y la perspectiva de género en los materiales escolares. Dos temas distintos, pero con algo en común: ambos impactan directamente en cómo se construye la vida democrática del país.

Así, desde San Lázaro, el mensaje de López Rabadán busca enviar una señal de apertura institucional en un momento donde cualquier cambio a las reglas del juego político genera suspicacias. La pregunta de fondo no es solo si habrá reforma, sino cómo se construirá y qué tan incluyente será el proceso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba