Tanques dañados y viviendas antiguas: la combinación que dispara fugas de gas en CDMX

Las fugas de gas continúan como un riesgo latente en la capital del país. Entre enero de 2019 y enero de 2026 se registraron 4,484 emergencias relacionadas con este tipo de incidentes y al menos 21 personas fallecieron en los últimos siete años, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC).

Las cifras reflejan un promedio cercano a dos incidentes diarios en la ciudad, con un pico de 830 casos en 2021, en el contexto de la pandemia por COVID-19, cuando la permanencia en los hogares incrementó el uso doméstico de gas LP y natural. En el mismo periodo se contabilizaron 1,223 personas lesionadas y 728 traslados hospitalarios derivados de explosiones o intoxicaciones.

De manera más reciente, durante 2024 se atendieron más de 11,000 incidentes vinculados con fugas o riesgos asociados, lo que representó alrededor del 20% de las acciones diarias del Heroico Cuerpo de Bomberos, según reportes institucionales. La recurrencia de estos eventos mantiene en alerta a las autoridades capitalinas, que advierten sobre la necesidad de fortalecer la prevención en zonas habitacionales.

Por alcaldías, las demarcaciones con mayor incidencia son Cuauhtémoc, con 631 reportes; Iztapalapa, con 562; y Gustavo A. Madero, con 399 casos. Estas zonas concentran cerca del 40% de la población capitalina y combinan alta densidad habitacional con una proporción significativa de viviendas antiguas.

Las causas principales identificadas por la SGIRPC incluyen tanques en mal estado, instalaciones defectuosas, falta de mantenimiento preventivo y errores humanos, como rellenar cilindros perforados o utilizar conexiones y materiales no certificados. También se han documentado incumplimientos normativos por parte de algunas empresas distribuidoras, así como una cultura de confianza excesiva en el manejo cotidiano del combustible.

Un factor estructural que agrava el problema es la antigüedad del parque habitacional. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más del 45% de las viviendas en la capital requieren algún tipo de reparación y muchas superan los 20 años de antigüedad en sus instalaciones, lo que incrementa la probabilidad de fallas en tuberías, válvulas y conexiones.

Frente a este panorama, las autoridades han impulsado medidas preventivas como la distribución de 10,000 detectores de gas en edificios antiguos y campañas informativas para la revisión anual de instalaciones. Entre las recomendaciones oficiales destacan verificar conexiones con agua jabonosa para detectar burbujas, colocar los tanques en exteriores y a una distancia mínima de tres metros de fuentes de ignición, y llamar al 911 ante cualquier olor sospechoso, evitando encender luces o utilizar cerillos y encendedores.

Aunque los datos muestran una capacidad de respuesta institucional constante, especialistas en gestión de riesgos advierten que la reducción sostenida de incidentes dependerá no sólo de la atención de emergencias, sino del fortalecimiento de la supervisión a distribuidores, la modernización de instalaciones domésticas y una cultura ciudadana de prevención permanente.

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