Ricardo Monreal espera acuerdo para la reforma electoral

Por Bruno Cortés

 

La reforma electoral que se cocina en Palacio Nacional todavía no tiene fecha de llegada al Congreso, y eso no es casualidad. El diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, explicó que la presidenta Claudia Sheinbaum está dando espacio para que los partidos aliados revisen la propuesta antes de enviarla formalmente.

En términos sencillos: la iniciativa existe, ya se platicó con los dirigentes del PT y el Partido Verde, pero todavía no hay acuerdo cerrado. Por eso no se ha presentado. Monreal lo dijo claro: la propuesta está “sub judice”, es decir, en revisión. No está aprobada ni descartada; está en análisis político.

¿Qué se está discutiendo? Aunque el texto final no se conoce públicamente, el eje central sería reducir el costo de las campañas y del gasto electoral. Para el gobierno, en tiempos de presión económica y demandas sociales, el dinero destinado a elecciones resulta excesivo. La idea sería ajustar reglas para hacer más barato el sistema electoral mexicano.

Aquí es donde entra la aritmética legislativa. Monreal recordó que, al tratarse de una reforma constitucional, no basta con que Morena quiera. Se necesitan dos terceras partes de los votos en el Congreso y la aprobación de la mitad más uno de los congresos estatales. No es una reforma de mayoría simple. Es decir, sin aliados no hay cambio.

El coordinador morenista reconoció que, si el PT o el Verde no acompañan la iniciativa, habría un desacuerdo temporal, pero no una ruptura de la alianza rumbo a 2027 o 2030. Insistió en que no se trata de imponer nada y que, por obligación constitucional, todos los grupos parlamentarios —incluida la oposición— participarán en el debate cuando el proyecto llegue a la Cámara.

En el fondo, lo que se está jugando es más que un ajuste técnico. Las reglas electorales definen cómo compiten los partidos, cuánto dinero reciben, cómo se organizan las campañas y qué tanto poder tienen las autoridades electorales. Cambiar esas reglas siempre genera tensión, porque toca directamente el equilibrio político.

Monreal también subrayó que la facultad de presentar la iniciativa es exclusiva de la presidenta. Puede enviarla cuando lo considere conveniente. El Congreso, dijo, tiene la obligación de procesarla, discutirla y votarla. Pero mientras no haya consenso mínimo entre aliados, el documento seguirá en revisión.

Así, la reforma electoral se encuentra en una especie de sala de espera política. No está frenada, pero tampoco está lista para entrar al pleno. Y en un tema tan sensible como las reglas del juego democrático, cada voto cuenta, cada aliado pesa y cada desacuerdo puede cambiar el rumbo.

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