Piel perfecta o piel sana: la advertencia de una cirujana frente al boom del skincare

La preocupación por la “piel perfecta” se consolidó como una tendencia global, impulsada por redes sociales, filtros digitales y la expansión de la cultura del skincare. En una entrevista en Infobae en Vivo, la cirujana plástica Johanna Furlan fue clara: “Lo fundamental es que la piel esté sana; la obsesión puede ser contraproducente”.

Durante una charla en el programa Infobae al Mediodía, Furlan analizó el fenómeno junto al staff integrado por Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Jimena Grandinetti, Fede Mayol y Facundo Kablan. Allí abordó desde la influencia de la cosmética coreana hasta la presión que enfrentan adolescentes y jóvenes por alcanzar estándares de belleza cada vez más exigentes.

“La moda coreana del cuidado facial no es solo una tendencia, en Corea es parte de la cultura diaria”, explicó la especialista, destacando que el problema no es el cuidado en sí, sino la transformación de un hábito saludable en una búsqueda obsesiva de perfección. Según Furlan, el interés creciente por la protección solar y la hidratación es positivo, pero advirtió que los extremos pueden resultar dañinos cuando se pierde de vista el bienestar integral.

Uno de los puntos más sensibles del debate fue la edad a la que comienzan las rutinas de cuidado. “No hay una edad exacta para empezar”, señaló. En la adolescencia, cuando surgen cambios hormonales o problemas como el acné, puede incorporarse una rutina básica, pero no es necesario utilizar una batería extensa de productos. Sobre ingredientes populares como el ácido hialurónico, precisó que su uso está orientado a líneas finas y que no tiene sentido en menores de 14 años.

La médica también alertó sobre el aumento de consultas de pacientes cada vez más jóvenes que buscan modificar rasgos faciales inspirados en filtros digitales. “Se ve mucho en chicas de veinti y treinti años el deseo de parecerse a un filtro de Instagram”, afirmó. En ese sentido, destacó la responsabilidad ética de los profesionales de la estética: “Mi enfoque es acompañar para que se sientan bien, pero sin distorsionar su identidad. A veces hay que decir que no”.

El fenómeno no se limita a adultos. Durante el programa se mencionó la creciente popularidad de los llamados “spa parties” infantiles y el interés de niñas por cremas y mascarillas. Furlan reconoció que la industria cosmética y el marketing juegan un rol central en la creación de hábitos y expectativas, muchas veces reforzadas por influencers y redes sociales.

Más allá de la estética, la conversación se desplazó hacia el vínculo entre piel y bienestar emocional. Furlan subrayó que la piel y el sistema nervioso están conectados, y que el estrés puede desencadenar o agravar problemas dermatológicos. En ese contexto, presentó tecnologías como ExoMind, un dispositivo de estimulación transcraneal no invasiva que, según explicó, busca reducir el estrés y mejorar la neuroplasticidad a través de protocolos de seis a ocho sesiones.

La propuesta, afirmó, se inscribe en una tendencia más amplia dentro de la medicina estética: pasar de la corrección superficial a un enfoque integral que combine tecnología, hábitos saludables y equilibrio emocional. “La tendencia actual es pensar más allá de lo superficial, lograr una longevidad saludable y que el bienestar interno se refleje en la piel”, sostuvo.

En definitiva, frente al auge global de la “piel perfecta”, el mensaje de la especialista apunta a recuperar el equilibrio: cuidar la piel es importante, pero más aún es preservar la salud física y emocional. La perfección digital puede ser una ilusión; la piel sana, en cambio, es un objetivo realista y sostenible.

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