Ricardo Monreal respalda plan B electoral de Claudia Sheinbaum

 

Por Bruno Cortés

 

En el Congreso mexicano vuelve a moverse una de las discusiones políticas más delicadas: las reglas del sistema electoral. Y esta vez, desde la bancada mayoritaria en la Cámara de Diputados, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal Ávila, dejó clara la postura de su grupo parlamentario: respaldar el llamado “Plan B” de la reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum.

Monreal, quien además preside la Junta de Coordinación Política —el órgano donde se negocian los acuerdos entre todas las bancadas— explicó que para Morena este momento es clave para mostrar respaldo político al nuevo gobierno. En palabras simples, el mensaje es que el partido en el poder no pretende dejar sola a la presidenta cuando envíe sus propuestas al Congreso.

El legislador recordó que, desde antes de que iniciara el nuevo gobierno, los partidos que integran la coalición oficialista —Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde— firmaron un compromiso para acompañar las iniciativas que impulsara Sheinbaum. Por eso, dijo, la intención de su bancada es actuar con coherencia y respaldar las reformas que lleguen al Legislativo.

En la práctica, esto significa que Morena buscará reunir los votos necesarios para aprobar los cambios electorales que plantee el Ejecutivo. Sin embargo, el tema no es tan simple como parece, porque dentro de la misma coalición hay matices y diferencias sobre el alcance de la reforma.

Monreal reveló que recientemente participó en una reunión con la secretaria de Gobernación, junto con el coordinador de los senadores de Morena, Ignacio Mier. El objetivo del encuentro fue revisar los avances en la redacción del llamado “Plan B”, es decir, el paquete de cambios que se presentará ante el Congreso.

En esa reunión, explicó, se intercambiaron opiniones sobre el contenido del proyecto y se analizaron posibles ajustes para facilitar la negociación política. En el Congreso, estos procesos son comunes: antes de que una iniciativa llegue formalmente a discusión, suele pasar por varias rondas de diálogo entre el gobierno y los coordinadores parlamentarios.

La Secretaría de Gobernación también ha iniciado conversaciones con los partidos aliados —PT y Partido Verde— para intentar construir un acuerdo amplio que permita aprobar la reforma sin fracturas dentro de la coalición.

Monreal fue cuidadoso al señalar que la decisión final sobre el respaldo de esos partidos no depende de Morena, aunque sí hizo un llamado para que acompañen la propuesta. Desde su perspectiva, lo conveniente sería que las tres fuerzas políticas mantengan la alianza legislativa.

Uno de los puntos que ha generado debate es la preocupación de algunos sectores políticos sobre un posible avance hacia un modelo más centralista en el país, es decir, que el gobierno federal tenga mayor control sobre decisiones que actualmente toman estados o municipios.

El coordinador del PT en la Cámara de Diputados, por ejemplo, ha advertido que ciertos cambios podrían afectar la autonomía de gobiernos locales. Pero Monreal rechazó esa interpretación y aseguró que la propuesta no busca concentrar el poder.

Según explicó, la intención del proyecto es introducir en la Constitución principios de austeridad y control del gasto público en distintos niveles de gobierno. En términos sencillos, se trataría de establecer límites para evitar lo que él considera excesos administrativos o gastos innecesarios en municipios y congresos locales.

El legislador también subrayó que el artículo 115 de la Constitución —que regula la autonomía municipal— no sería modificado de fondo. Desde su punto de vista, el federalismo seguiría intacto, pero con reglas más claras sobre disciplina presupuestaria.

En el fondo, el debate sobre el “Plan B” electoral refleja algo más amplio que una simple reforma legal: la disputa sobre cómo deben organizarse las instituciones democráticas y cómo se distribuye el poder entre el gobierno federal, los estados y los municipios.

Por ahora, la iniciativa aún se encuentra en fase de negociación política, pero todo indica que, una vez presentada formalmente, volverá a convertirse en uno de los temas centrales del Congreso mexicano.

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