El movimiento civil No Kings ejecutó este fin de semana su tercera demostración de fuerza a nivel nacional, acusando al presidente Donald Trump de ejercer un estilo de gobierno autoritario. Según los datos de la propia organización, la cifra de asistentes alcanzó los 8 millones de ciudadanos en más de 3 mil 300 eventos a lo largo de los 50 estados.
La protesta fiscaliza directamente la estrategia de la Casa Blanca de gobernar mediante decretos ejecutivos, el desmantelamiento de programas de diversidad y el financiamiento de la escalada bélica contra Irán. Los activistas señalan una contradicción entre la postura pacifista de la campaña electoral de Trump y las acciones militares recientes.
En Nueva York, el actor Robert De Niro se sumó a las decenas de miles de manifestantes y declaró públicamente que la actual administración representa un riesgo para el marco legal y la seguridad del país. La movilización busca frenar lo que los opositores califican como una captura del Departamento de Justicia.
La presión en las calles se extendió hasta la capital del país. En Washington, los manifestantes marcharon por las vías que conectan con el Monumento a Lincoln, repitiendo la ruta de históricas luchas civiles. Mientras la capital se llenaba de consignas, el mandatario estadounidense se encontraba despachando desde su club privado en Florida.
La organización Common Defense, conformada por excombatientes, denunció la militarización de los cuerpos de seguridad civiles. Sus voceros enfatizaron que el uso de tácticas de combate en calles estadounidenses y la persecución activa a comunidades de inmigrantes son derivaciones directas de las órdenes del Ejecutivo.
En Minesota, el senador independiente Bernie Sanders arremetió contra la gestión financiera y ética del presidente, calificándolo de cleptócrata frente a una multitud en la zona que se ha vuelto el centro del debate por los operativos de la policía migratoria.
El impacto de la convocatoria rebasó el territorio norteamericano. En Europa, manifestantes en Ámsterdam, Madrid y Roma salieron a las calles en solidaridad. En la capital de Italia, las autoridades registraron un contingente de 20 mil personas vigilado de cerca por un fuerte cerco policial.